El pasado 31 de octubre el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 2797 (2025) en la que prorrogó el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) por un año. La resolución se aprobó con 11 votos a favor, 3 abstenciones y la ausencia en la votación de Argelia.
Días antes, los Estados Unidos, país responsable de redactar las resoluciones sobre la MINURSO, presentó un borrador que recogía la posición de dicho país sobre el Sáhara Occidental. La mayoría de los miembros del Consejo se opusieron firmemente a la propuesta norteamericana de resolución, alegando que el texto debía ser equilibrado y reflejar las posturas de ambas partes, esto es de Marruecos y del Frente POLISARIO.
El texto aprobado generó una ola de titulares y editoriales de los medios de comunicación que contenían muchos errores e imprecisiones, dando a entender que la ONU avalaba el plan de autonomía marroquí como base para la solución del conflicto del Sáhara.
El rey de Marruecos, nada más conocerse que se había aprobado la resolución, hizo un discurso cantando victoria celebrando lo que para él significaba el reconocimiento de la ONU a través de esta resolución de su soberanía sobre el territorio saharaui. Declaró el 31 de octubre como su nueva “Fiesta de la Unidad”.
Es posible que las celebraciones estuvieran relacionadas con el primer borrador presentado por Estados Unidos en lugar de basarse en el texto definitivo de la resolución 2797, aprobada por el Consejo de Seguridad. En consecuencia, las celebraciones y actos públicos organizados para presentar el resultado como una “gran victoria” se apoyaban en una interpretación distorsionada del verdadero contenido de la resolución.
En este contexto, conviene recordar que el Consejo de Seguridad no representa a la ONU, eso sólo lo hace la Asamblea General, donde tienen voz y voto todos los Estados miembros. El Consejo, además, no puede cambiar el estatus de Territorio no Autónomo del Sáhara Occidental.
Además, países como Dinamarca y Eslovenia, entre otros, han subrayado que su voto a favor de la resolución no supone el reconocimiento de la “soberanía marroquí” sobre el Sáhara Occidental y que el texto adoptado no puede interpretarse como una decisión sobre la cuestión de soberanía.
El documento presentado por Marruecos en 2007 en el Consejo de Seguridad titulado “Iniciativa marroquí para la negociación de un estatuto de autonomía de la región del Sáhara” (S/2007/206), son tres folios con 35 puntos que parte de una premisa incorrecta: que Marruecos posee la soberanía sobre el Sáhara Occidental y, por lo tanto, puede plantear una autonomía. Sin embargo, la soberanía corresponde al pueblo saharaui. Además, ignora que cualquier solución para el Sáhara debe ser previamente acordada y aceptada de manera mutua por ambas partes.
Cabe preguntarse qué están apoyando los países, entre ellos el nuestro, que apoyan el plan de autonomía. Recordar que en octubre del año pasado en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad, el enviado personal del Secretario General para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, enfatizó que “ha llegado el momento de que Marruecos exponga y desarrolle en detalle su propuesta de autonomía”. Es decir, se está apoyando un plan del que se desconocen los detalles o lo que es peor, se ocultan. ¿Por qué el presidente Sánchez se niega a dar explicaciones en el Congreso sobre el cambio de postura y no explica en qué consiste su apoyo al plan marroquí?
El Consejo de Seguridad lo que sí hace es instar a las partes, Marruecos y el Frente POLISARIO, a negociar para conseguir una solución política que sea mutuamente aceptable a través de unas negociaciones que deberán llevarse a cabo sin condiciones previas. Y aquí se da la paradoja de que Marruecos ya ha afirmado en varias ocasiones y con rotundidad que nunca aceptará un referéndum de autodeterminación.
El Frente POLISARIO sin embargo opta por la opción de la independencia, pero aceptando el resultado que pudiera darse en el referéndum de autodeterminación.
¿Y cómo se puede avanzar hacia unas negociaciones verdaderamente genuinas y sin condiciones previas cuando Marruecos insiste en limitar cualquier diálogo exclusivamente a su propuesta de autonomía, presentándola ahora como condición reforzada por la reciente aprobación del Consejo? Esta postura, bloquea cualquier posibilidad real de un proceso negociador que contemple todas las opciones reconocidas por el derecho internacional, entre las que se encuentra, la celebración de un referéndum donde el pueblo saharaui pueda elegir entre más de una opción.
Tras la lectura de la resolución se puede afirmar que nada ha cambiado ya que la autonomía marroquí sigue siendo una propuesta, no una decisión. La autodeterminación saharaui sigue siendo un derecho inalienable y la MINURSO continúa con su mandato para el Referéndum del Sáhara Occidental durante un año más.
La inclusión en el texto del plan marroquí en la resolución, es un éxito diplomático de Marruecos porque ha conseguido trasladar falsamente que la ONU asume su plan. Por contra, se abre un escenario más complejo para Marruecos al obligarle a presentar un plan que podría desmontar su actual estructura estatal dado que su constitución no contempla ser un Estado con autonomías homologables por ejemplo a las de España.
Existe, en efecto, una realidad: el pueblo saharaui continúa esperando y ya son más de 50 años, que se respete el derecho internacional. Mientras, el Consejo de Seguridad vuelve a aprobar una vez más, año tras año, la misma resolución dando la sensación de que algo está cambiando.
Trae a la memoria lo ocurrido hace un año, cuando el Frente POLISARIO logró vencer a la todopoderosa Unión Europea. Fue entonces cuando el Tribunal de Justicia le dio la razón, declarando que el Sáhara Occidental, antigua provincia española, es un territorio distinto y separado de Marruecos.
Se ha intentado hacer en pocos días lo que cincuenta años de ocupación, guerra y represión no habían conseguido: cerrar el expediente del Sáhara Occidental a favor de Marruecos en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Enrique Gómez es miembro de Um Draiga y autor del libro “Una mirada al Sáhara Occidental”
Artículo publicado en el Heraldo de Aragón el 28 de noviembre de 2025

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