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martes, 8 de junio de 2021

Brahim Gali, ese señor de 71 años



El presidente de la RASD y Secretario General del Frente Polisario llegó a España el 18 de abril para ser tratado de una enfermedad grave y fue acogido por el Gobierno español por razones humanitarias tal y como han indicado en multitud de ocasiones diferentes miembros del ejecutivo.

Hay que recordar que el señor Gali es el presidente de un país reconocido por la Unión Africana, la RASD; y que se sienta en ese órgano supranacional al lado de Marruecos, potencia ocupante del Sahara Occidental como así lo determinan las Naciones Unidas.

Durante los días que ha durado su estancia en Logroño, se han vertido infinidad de comentarios y acusaciones sobre su persona, todo ello, en la mayoría de las ocasiones sin que mediara presunción de inocencia alguna de los delitos más abyectos.

Se ha hablado mucho de querellas, pero casualmente, no se ha hablado nada sobre la que se interpuso ante la Audiencia Nacional en el año 2006, gracias a la denuncia de víctimas y de organismos defensores de Derechos Humanos, por los graves crímenes cometidos contra el pueblo saharaui por parte de Marruecos. Recordamos que en esa querella se dictó auto de procesamiento contra once militares marroquíes por “atacar sistemáticamente a la población saharaui”.

En un gesto sin duda a la altura del pueblo que representa el presidente Gali, decidió libremente prestar declaración para hacer frente a las calumnias contra él vertidas, consiguiendo así, que el propio juez en su Auto de uno de junio, valorando el hecho de declarar voluntariamente, afirmara: “incluso a la vista del estado de salud en el que se encuentra que bien le hubiera permitido a su defensa solicitar posponer la declaración”.

Sobre las querellas presentadas ya adelantaba el letrado defensor del presidente, Manuel Ollé, “relataban hechos pero huérfanos de cualquier sustento mínimo probatorio”, se han visto confirmadas con la valoración en el Auto cuando se indica que: “El informe de la acusaciones (que aparte en una de ellas su poder ha sido cuestionado) no ha suministrado elementos siquiera indiciarios, que avalen la existencia de motivos bastantes para creerle responsable de delito alguno”

Marruecos con esta crisis, que en el fondo no es otra que presionar al Gobierno de España sobre su postura sobre el Sahara Occidental, ha sido capaz de lanzar menores al mar huyendo de su país y hemos visto, como la embajadora marroquí amenazaba al gobierno español de una forma nada propia de un país que pretende presentarse al mundo como democrático.

Los hechos, han demostrado la altura de miras del presidente de la RASD y Secretario General del Frente Polisario al presentarse ante la Justicia en su estado de salud, para desenmascarar las falsedades vertidas contra su persona y la bajeza moral del lobby promarroquí en el estado español, disfrazado en muchos casos de tertulianos bien informados, que a buen seguro no pedirán disculpas por la infamias vertidas contra “ese señor de 71 años” que es Brahim Gali.

Esperemos que los últimos acontecimientos pongan sobre el tapete de la política internacional de nuestro país, lo que desde el movimiento solidario creemos importante, que no es otra cosa que ver la celebración del ansiado referéndum de autodeterminación prometido por la comunidad internacional al pueblo saharaui. Tras treinta años de espera, el pueblo saharaui se lo merece.

Enrique Gómez, miembro de Um Draiga, asociación de amigos del pueblo saharaui en Aragón

sábado, 16 de enero de 2021

Republica ¿hablamos en serio?

 No soy republicano por ser antimonárquico, lo soy por convicción. Creo que el Estado y su jefatura deben ser elegidos por la ciudadanía.


No hace mucho el vicepresidente Iglesias, en ese tono mesiánico que le viene caracterizando demasiadas veces, pronosticaba a propósito del discurso de Felipe VI que “muchas familias se preguntarán sentadas a la mesa si son monárquicas o republicanas”. (1) 


Esas declaraciones me parecen una idiotez, y viniendo de un miembro del gobierno aún me parecen más estúpidas.


Sin embargo, acierta cuando dice que “no hay que tener miedo al debate”. Cierto es, no hay que tener miedo al debate pero por favor, y esto lo digo yo, que ese debate sea sereno y sobre todo que sea serio y a ser posible que no sea guerra civilista.


Porque los debates guerra civilistas para aquellos a quienes les interesen pueden estar incluso bien, pero no creo conveniente mezclarlo con el debate republicano.


En mi opinión vuelve a equivocarse otra vez cuando dice que “que ser republicano no se trata solo de elegir al jefe del Estado, sino de defender los servicios públicos frente al permanente proyecto privatizador de los partidos monárquicos”. Error, error y error.


Se atribuye el vicepresidente competencias sobre la república que no le corresponden o quizás sí, no sé, si se mira en relación a las repúblicas que él no hace mucho apoyaba. Cierto es que esas declaraciones las hizo leídas en un acto de su partido.


Para ser republicano, a mi juicio, es fundamentalmente estar a favor de un sistema de gobierno y una forma de Estado. ¿Acaso el vicepresidente dice que un ultra liberal (no sé si existe ese término), un conservador, un social liberal o un socialdemócrata no pueden ser republicanos? ¿Iglesias puede dar o quitar la legitimidad de ser republicano? Podría haber dicho que su modelo de república es el régimen socialista y hubiera estado bien, pero definir qué es ser republicano, es de una soberbia...


Y ese creo es el principal problema del debate sobre la república en España. Con estos mimbres populistas nunca conseguiremos una república en nuestro país.


¿Por qué digo esto? Porque me fijo en las principales repúblicas democráticas que hay en el mundo y en todas ellas hay un amplio consenso en lo que debe ser una república, independientemente de la ideología del gobierno de turno. Como mínimo como alternativa a la monarquía, ninguna república se plantea dejar de serlo, aún teniendo historia monárquica como por ejemplo Francia, Italia o Portugal entre otras.


Antes decía que es cierto que habría que tener un debate. Para mí el objetivo como en Francia es que más del 95 % de la población sea republicana. Y eso creo que sería posible si hablamos en serio de la República.


Si empezamos con guerracivilismos o con acusaciones de trazo grueso entre unos y otros andamos equivocados.


Habría que empezar a conocer que sistemas republicanos existen en el mundo. No creo que a estas alturas vayamos a inventar algo nuevo, y creo que una vez analizados deberíamos preguntarnos tres cuestiones por lo menos: 


  1. ¿Quién elige la jefatura del Estado en la futura república de España?

  2. ¿Cuál sería el papel de la jefatura del Estado?

  3. ¿República centralista o federal?


Me gustaría debatir de una forma serena sobre eso. 


En el mundo hay repúblicas para todos los gustos. Unas en las que la ciudadanía vota y la persona elegida ostenta la jefatura del Estado como Portugal. Otras, en las que la ciudadanía vota y son las Cámaras las que eligen a la jefatura del Estado, como es el caso de Alemania. Otras presidencialistas como Francia, y otras en las que el presidente no depende del Parlamento o del Congreso, como por ejemplo Estados Unidos, o México.


Yo me mojo y pienso que el jefe del Estado debe ser elegido por el pueblo de forma directa, como en Francia o Portugal; pero no quiero que la jefatura del Estado sea presidencialista como  pasa en Francia, lo que me gustaría sería un modelo federal como es el caso de Alemania o Austria.


Como se ve es perfectamente posible un modelo mixto de república para nuestro país.


No quiero que la jefatura del Estado sea nombrada por el Congreso y el Senado. Mi argumentación se debe a que conociendo lo mentirosos que son los políticos, no me fio de sus promesas electorales. No me gustaría, y esta es una opinión muy personal, que la jefatura del Estado de mi país se dirimiera con partidos políticos que no quieren estar en mi país, o con una alianza con la ultraderecha, con objetivos que nada tendrían que ver con la elección del jefe o jefa del Estado.


Creo que el debate debería centrarse en eso y no si el rey es más o menos corrupto o más o menos campechano. A mi juicio aunque fuera una gran persona, intelectual, culta y estudiosa yo no lo querría como jefe de mi Estado.


Y sólo conseguiremos una república, si conseguimos que la mayoría del arco parlamentario y por extensión la ciudadanía, sean republicanos. 


Hay monarquías muy democráticas y repúblicas dictatoriales por lo que afirmar que una república per se es democrática es erróneo, tanto como afirmar que una monarquía limita derechos. Aunque haciendo honor a la verdad hay un derecho que sí limita, y es la posibilidad de que cualquier ciudadano o ciudadana pueda ser elegido para la jefatura del Estado. 


Creo que la línea argumental debería ir por ahí, como la incongruencia de la sucesión en las monarquías, etc…, asuntos estos, que se pueden debatir de forma serena sin partidismos.


Ojo con decir que la monarquía no está legitimada porque no fue votada. Cierto, fue un pack, pero recordemos que ninguna de las dos repúblicas que han habido en España fueron votadas. 


Abrir ese melón daría lugar por ejemplo al planteamiento de votar sobre el modelo de estado autonómico o ¿acaso eso no sería legítimo?


La Constitución dirime que el procedimiento de reforma constitucional al afectar a la forma del Estado, se hace por “procedimiento agravado”, es decir, es una reforma esencial y lo es porque afecta a la Corona. Otros casos serían si hubiera propuestas de reformas que afectasen a derechos fundamentales y libertades públicas.


Y es que cambiar la forma de gobierno de un país no es cualquier cosa y como todo en política los atajos son malos.


En resumen para modificar la Constitución:


“Antes de que pudiéramos votar exigiría, en primer lugar, que al menos 233 diputados del Congreso y 177 senadores avalaran una reforma constitucional en ese sentido. Si las cuentas salen, habría que disolver las Cámaras y, tras las elecciones, las nuevas Cortes tendrían que apoyar la reforma con el mismo apoyo, según establece el artículo 168 de la Constitución que incluye este supuesto entre aquellos que exigen una "reforma agravada" de la Carta Magna.(Yolanda Gómez, catedrática de Derecho Constitucional de la UNED)


Joan Oliver Araújo en su trabajo, que recomiendo por interesante, “LA REFORMA CONSTITUCIONAL DE LA CORONA (UNA PROPUESTA RADICAL Y DIEZ MODERADAS)” (2) me despertó una sonrisa ver que el hecho de analizar la necesidad de disolver las cámaras y convocar elecciones, no despertaría pasiones ni siquiera entre los partidarios de la república por miedo a no ser elegidos en las elecciones convocadas para apoyar la reforma. El bueno de Joan conoce perfectamente el percal político español.


Para conseguir la ansiada república se necesita a toda la población española o como mínimo a una mayoría suficiente que ahora no se da ni de lejos. Sería necesario trabajar con el ala menos conservadora de la derecha política y con la menos radical de la izquierda.  Nos llevaríamos muchas sorpresas. 



La futura república española necesitaría un presidente culto, sabio, respetado por todos. Un árbitro cuyo talante, aunque perteneciera a un partido político lo situaran por encima de luchas políticas e intereses partidistas. Lo que viene siendo una persona de estado.


Ahora con estos mimbres ya me diréis qué hombre o mujer político hay en España que encaje con esta descripción.


Así que mientras aparece esa mujer o ese hombre hagamos pedagogía, pedagogía, y si sobra más tiempo, más pedagogía.


Lo demás es quedarnos en el panfleto. Puede resultar cómodo pero poco efectivo para conseguir que nuestro país deje de ser monárquico.


  1. https://elpais.com/espana/2020-12-19/iglesias-aumenta-la-presion-contra-la-monarquia-en-visperas-del-discurso-de-navidad.html

  2. http://revistas.uned.es/index.php/derechopolitico/article/view/9104/8697



martes, 16 de junio de 2020

El Sahara y el nuevo gobierno, ¿se abre un tiempo para la esperanza? Una propuesta de acción al movimiento solidario

 Que los políticos cuando llegan al Gobierno se olvidan de lo que dijeron en campaña, es obvio.


Sin embargo, en materia saharaui parece que se nos abre un camino a la esperanza. 


Hay un Gobierno de coalición donde el partido principal el PSOE con líderes destacadamente pro-marroquíes (González, Zapatero, Borrell, etc…) en su “propuesta abierta de programa común progresista” en su punto número 347 1  proponía: 


“apoyar los procesos negociadores, tanto en Naciones Unidas como en otros ámbitos sobre el Sáhara Occidental, basados en el absoluto respeto a las obligaciones del derecho internacional; y apoyaremos que la MINURSO amplíe su mandato a la vigilancia de derechos humanos”.


Por otro lado, el Gobierno de coalición está conformado por otro partido, PODEMOS, cuya apuesta por el Sahara y los derechos del pueblo saharaui son sin duda más contundentes y próximos a la legalidad internacional que los del PSOE.


 Así en su programa electoral decía en su punto 118 2 y con respecto al Sahara Occidental: 


“Para ello, apoyaremos con acciones concretas el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui, mediante la implementación de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre recursos naturales, las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para una solución justa y pacífica mediante referéndum y los procesos de negociación en marcha. Estableceremos relaciones diplomáticas de alto nivel con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y promoveremos la ampliación del mandato de la Misión de Naciones Unidas para el referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) para que adquiera competencias en la protección y promoción de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales de la población saharaui. Aumentaremos las partidas de ayuda humanitaria para los campamentos saharauis; de este modo, el Sáhara Occidental volverá a ser una zona prioritaria para la cooperación española. Apoyaremos programas de formación y movilidad de la población saharaui y cumpliremos lo ya aprobado por el Parlamento: el acceso a la nacionalidad española de las personas saharauis residentes en nuestro país, con los mismos derechos que otros países con los que mantenemos relaciones históricas”.


Sin duda el programa de este partido que gobierna en coalición junto al PSOE y, que concurrió a las elecciones de 2019 con la fórmula de Unidas Podemos, es ambicioso a la par de justo.


No hace mucho me decía el presidente de CEAS-Sahara y creo que no le faltaba razón, que no esperemos que PODEMOS deje de apoyar al gobierno aunque en las políticas de éste con el Sahara no hubiera avances sustanciales.


¡Es la Realpolitik amigos!, pensé yo…


Lo que sí es claro, es que si recogemos lo que ambos partidos tienen en común, en principio, no les costaría mucho ponerse a trabajar de inmediato ya que no hay ningún elemento de fisura. 


Por ejemplo proponer y exigir  mantener relaciones diplomáticas con la RASD, sin embargo se me antoja como mínimo ilusorio y con pocas posibilidades de salir adelante.


Habrá quien piense que soy poco ambicioso y lo que creo que soy es realista. ¡Qué más quisiera yo que mi país reconociera a la RASD!


Sin embargo, como decía, si nos centramos en lo que une a PSOE y a PODEMOS en materia del Sahara Occidental, nos permitirá exigir y medir el grado de compromiso de ambos partidos con sus promesas electorales.


 A priori, lo que parece que les une, al menos en el papel, es que ambos están de acuerdo en que la MINURSO monitoree los derechos humanos en el Sahara Occidental.


¿Por qué no empezamos por aquí en esta legislatura que acaba de comenzar? ¿Por qué no hacemos acción de lobby con ambos partidos y sus grupos parlamentarios? ¿Por qué no conseguimos siquiera alguna declaración política en ese sentido?


Los amigos del pueblo saharaui sin duda les ayudaríamos; ya va siendo hora de que la sociedad civil en materia del Sahara apoye al Gobierno porque éste haga bien las cosas.


Sin duda los objetivos también en política, deben ser medibles, cumplibles y logrables, además, necesitamos tenerlos claros para una vez pasada la legislatura poder medir y comprobar si este Gobierno lo ha hecho bien, regular, o tan mal como los anteriores.


Por lo tanto desde este espacio lanzo ya una propuesta de acción concreta, ambiciosa y realizable:”trabajar junto al Gobierno para que lidere en los foros internacionales que la  MINURSO vele por el respeto de los derechos humanos en el Sahara Occidental”. 


Cuando lo consigamos, a por otro punto, pero concretemos acciones y vayamos de una en una.


¿Nos apoyará el Gobierno? Intentémoslo.


https://www.psoe.es/media-content/2019/09/PROPUESTA-ABIERTA-PARA-UN-PROGRAMA-COM%C3%9AN-PROGRESISTA-030919.pdf

2 https://podemos.info/wp-content/uploads/2019/10/Podemos_programa_generales_10N.pdf 





viernes, 25 de octubre de 2019

Las acacias del éxodo, de Conchi Moya. La literatura como necesaria aproximación para conocer a un pueblo olvidado.



Dice Bahia Mahmud Awah en la contraportada del libro que “el saharaui por naturaleza no cuenta sus éxitos, evita ser presumido”. Eso que me consta es cierto, hace que pasen desapercibidas muchas historias de saharauis por su pudor.

Nada más leer la contraportada me vino a la cabeza la historia de un amigo saharaui al que yo le recriminaba que no quisiera poner por escrito esa cantidad de historias que me contaba de la guerra, del exilio… Recordaba a Mohamed Cas Cas y como sufrió para huir de la ocupación marroquí, como fue a Paris a juntarse con otros saharauis para después ir a la guerra. Recordaba como ese buen hombre murió en un trágico accidente en Huesca después de llevar varios años en España, como decía él de forma provisional, hasta que su, nuestro Sahara, fuera libre.

El libro prometía y solo había leído la contraportada.

Ya en el segundo relato te encuentras de bruces con una de las mayores traiciones que se han producido al pueblo saharaui de manos del otrora secretario general de un partido que gobernó España durante muchos años.

Y lees en ese relato como el ínclito traidor lloraba al ver los estragos que la guerra estaba causando el pueblo saharaui en los campamentos de población refugiada en su visita en 1.976. Recordaba el vídeo donde se comprometía con la historia y decía que su partido no abandonaría nunca al pueblo saharaui.

En menos de 10 minutos de lectura de “Las acacias del éxodo” había podido comprobar como es el pueblo saharaui recordando la figura de mi amigo y como si fuera la otra cara de la moneda, la de un traidor que cambia de opinión, traiciona sus “principios” y los de su partido a saber muy bien por qué intereses.

“Las acacias del éxodo” nos acerca con relatos cortos y amenos a lo que es la historia del pueblo saharaui. Nos habla del abandono de España, de la esperanza del regreso o de la represión que sufren en silencio mediático la población saharaui en los territorios ocupados del Sahara Occidental. Nos habla de la esperanza de un pueblo y la dureza que sufre por culpa un proceso inconcluso de descolonización y de la ocupación posterior de un estado feudal y salvaje que ya dura demasiados años.

Nos habla de cómo España nunca se creyó de verdad que los saharauis eran españoles y cómo éstos y éstas descubrían gracias a esa dejación su propia identidad.

Son relatos de muy fácil lectura que por lo menos en mi caso no he podido leer seguidos. No ha habido un relato que me haya dejado indiferente. Son muchos los recuerdos de personas que conoces, algunas están en el libro, otras en mi imaginario. Gente a la que han torturado, han encarcelado durante años, han desaparecido, ha dejado su vida por una causa…

A lo largo del libro se trata el papel determinante de la mujer saharaui en todo el proceso de la breve historia de liberación del Sahara Occidental. Ese papel silencioso pero imprescindible para levantar de la nada unos campamentos de población refugiada, mantener la esperanza del regreso a su país y luchar bajo el opresor por defender su identidad como pueblo.

Se habla de muchas mujeres valientes y dignas en el libro, algunas veces desde el recuerdo, otras desde la añoranza y otras con simpatía como cuando habla de la figura femenina de “la combatiente” compañera inseparable del bueno de Hmad Hamad.

Dice Conchi que “Las acacias del éxodo” pretende “dar a conocer la causa saharaui a un público fundamentalmente que no la conozca demasiado”. Estoy de acuerdo en la afirmación, pero yo lo extendería. El libro también ayuda a dar a conocer la causa saharaui, a aquellas personas que llevan muchos años de acompañamiento al pueblo saharaui. A veces los que nos movemos en la solidaridad con el Sahara lo hacemos con ideas y discursos absolutamente previsibles por repetitivos.

Se hace necesario en muchos casos echar el freno de mano y reflexionar sobre nuestra causa y la forma de lucha para conseguir los objetivos de libertad e independencia.

En ese sentido “Las acacias del éxodo” nos trae aire fresco y sirve para cargar las pilas para seguir acompañando a este pueblo que tanto se lo merece.

Enrique Gómez - Um Draiga

P.D. Sería fantástico que este libro lo pudieran leer todas las familias que acogen a menores saharauis en el programa de Vacaciones en paz. Sería una magnífica forma de hacerles una introducción al por qué vienen esos jóvenes a pasar un verano con nuestras familias de acogida.

Datos del libro:

ISBN: 978-84-7737-959-1

120 páginas

Editorial Silex

Se puede comprar en: El Corte Ingles, FNAC

viernes, 5 de abril de 2013

Sahara: Mohamed y Mohamed

Mohamed
Era un policía de la seguridad marroquí destinado en el Sahara desde hacía ya demasiados años. Esa mañana se levantó nervioso. Tenía que ir pronto a la gendarmería. Ese día llegaba a El Aaiún el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross. 
Desayunó rápido, apenas se despidió de su mujer y sus dos hijos.  Se vistió con esa sudadera que tanto le gustaba, cogió su gorra, escondió su porra debajo de la sudadera y salió rumbo a su trabajo. En el barrio observó como sus vecinos le miraban, él sabía que le admiraban aunque a veces también pensara que le temían por su fama de hombre duro. 
Ya en la gendarmería recibió órdenes:  No debía haber disturbios y cualquier conato de manifestación de saharauis debía ser cortado de raíz. 
No era la primera vez que recibía ese tipo de órdenes, es más, desde 1995 cada vez era más frecuente enfrentarse a esos saharauis alborotadores que lo único que querían era desestabilizar las provincias del sur,   impidiendo la prosperidad que debería de haber llegado hace años a su querido Marruecos. 
Creía profundamente a su jefe cuando les decía que esas manifestaciones atentaban contra la línea de flotación de Marruecos. Era un tema de seguridad nacional, no era un juego, era fuego real. Si triunfaba la Intifada sería el fin del próspero Marruecos. Su jefe les decía que hicieran ellos su trabajo que otros harían el suyo (refiriéndose a la facilidad que tenía su régimen para comprar voluntades y silenciar las noticias). Nadie sería sancionado, la integridad territorial estaba por encima de cualquier derecho individual o colectivo. 
Junto con otros compañeros, igual como él de paisano, se dirigió a la Avenida de Smara en El Aaiún. Se quedaron vigilando cerca del Hotel donde se alojaban los miembros de la ONU. Sabía que ese hotel era un lugar de encuentro de militares de la Minurso y también sabía que algunas prostitutas frecuentaban la zona con la esperanza de ser contratadas por esos militares que no sabía muy bien que hacían en su Sahara. 
La presencia de estos militares le molestaba, sabía que no vigilaban su trabajo pero le molestaba que hubiera testigos en la resolución de lo que el llamaba un conflicto interno entre marroquíes. 
Pasaron las horas y ya a mitad mañana, vio como un grupo de hombres y mujeres saharauis se acercaban a la Avenida de Smara, gritando y coreando lo que en la distancia parecían consignas independentistas: el ya famoso grito de LABADIL LABADIL AN TAKRIR LMASIR (1). 
Junto a sus compañeros corrió hacia ellos. No eran más de 10 ó 15 saharauis. Observó incrédulo como un saharaui sacaba una descolorida y raída bandera de su pantalón y levantándola con las dos manos  saludaba a los coches de la Minurso. 
Enseguida echó a correr, eso era intolerable, había que detener al independentista que con su actitud “ponía en peligro la integridad territorial de su Marruecos”, como decía su jefe y él creía.
Junto sus compañeros enseguida dieron con él en mitad de la calzada de la Avenida de Smara. Le golpearon, se lo merecía, le pegaron patadas entre todos y con sus porras el dieron un buen escarmiento. El alborotador quería escaparse y él entonces sin pensárselo le lanzo una patada a la cara como le habían enseñado en las clases de defensa personal de la gendarmería. Cuando se levantaba en el aire para propinarle la patada en la cara, pudo observar que la mirada del saharaui no era de miedo ni de ira. Creyó reconocer esa mirada de indiferencia como si no le importara el dolor que le iba a propinar.
La patada fue espectacular, el saharaui cayó al suelo, momento que aprovecharon sus compañeros para seguir dándole porrazos y patadas. Lo detuvieron y lo entregaron a una unidad uniformada para que diera cuenta de él. 

Junto con sus compañeros se dirigió a las proximidades del Hotel sabiendo que habían cumplido con su obligación esperando terminara su jornada. 
Al llegar a casa a la hora de la comida, su mujer como todos los días le preguntó cómo le había ido el día y él sin quitarse de la cabeza la mirada del saharaui mientras le propinaba la patada,  le respondió como todos los días, que todo había ido muy bien.
Aunque sabía de su legitimidad, no le gustaba hablar ni presumir en público de que otros policías y él golpeaban a saharauis con porras y patadas, no fuera ser que lo consideraran un cobarde.  Al fin y al cabo el saharaui iba armado, armado con una bandera raída y descolorida.
Mohamed
Esa mañana se levantó nervioso. Llegaba a El Aaiún el enviado personal del secretario general de la ONU para el Sáhara Occidental, Christopher Ross.
Sabía que Ross se iba a reunir con asociaciones saharauis. Esas asociaciones que Marruecos ninguneaba, iban a ser recibidas y ser legitimadas nada más y nada menos que por la ONU. Nunca más podría decir Marruecos que estas asociaciones carecían de valor jurídico: La ONU se reunía con ellas y las reconocía como interlocutores en el conflicto de la ocupación del Sahara Occidental.

Dahba, su madre sabía, por como se había levantado Mohamed, que ese día iba a ser un día importante en la vida de su hijo. Ella sufría, no quería que lo encarcelaran ni que le hicieran daño. Ella también sabía que no podía hacer nada, que la voluntad de Mohamed era férrea y que nada podía hacer para frenarle y la verdad es que tampoco deseaba hacerlo. Sólo le decía a su hijo con frecuencia:

 Que no te hagan daño Mohamed, te podrán golpear pero nunca te podrán hacer daño.

Su padre trabajó para la administración española. Estudió hasta el instituto, no había universidades en la colonia española del Sahara. Le gustaba la filosofía. Mohamed tenía grabada a fuego la historia que un día le contó su padre sobre un esclavo y su amo. Cuando el amo propinó una paliza a su esclavo por un error que cometió. Después de una gran paliza, éste ni se inmutaba hasta que extenuado abrió la boca para decir a su amo: 
 Cuidado, señor, que si seguís así, vais a romper vuestro bastón.

Terminó de desayunar rápido, se dirigió a su cuarto y movió el armario y de la parte de atrás sacó de su escondite su descolorida y raída bandera del Sahara Occidental. La cogió la observó y gritó en silencio para sus adentros: LABADIL LABADIL AN TAKRIR LMASIR.
La dobló y se la metió en su pantalón. Salió a la calle, vio como sus vecinos le miraban con admiración y cuando se reunió con sus amigos en el portal oyó los zgarit (2) de su madre a modo de despedida. La miró y unas lágrimas asomaron en las mejillas de Dahba.

 Nada de lo que iban a hacer ese día era debido al azar. Estaba todo estudiado. Sabía que los marroquíes les iban a dar fuerte pero también sabían que si eran detenidos les podrían privar de su libertad pero no así de su felicidad. Recordaban a los héroes de Gdeim Izik, 24 presos políticos saharauis, en prisión preventiva desde hace más de dos años. Recordaban como estos héroes al escuchar sus sentencias, sus injustas sentencias, gritaban gritos por la independencia haciendo signos de la victoria y sonriendo de forma sincera. ¡Podían quitarles la libertad pero no su felicidad ni su verdad! 

Mohamed y sus colegas sabían que lo que hacían, lo hacían por ellos y por el futuro de su pueblo; sabía que era posible que ellos no vieran la independencia del Sahara pero también sabía que había muchos saharauis que cogerían su testigo en la lucha cuando él ya no estuviera.
Mohamed llevaba ya años pensando que sólo tenía dos formas de vivir bajo la ocupación: O bien siendo cómplice del torturador y ocupante o luchando por la libertad de su pueblo como lo había vivido desde pequeño observando el ejemplo de los suyos. Mohamed recordaba la canción de un cantante cubano amigo de los saharauis que desde España cantaba “Mejor salir y hacer que llorar por la ventana” Esa canción (3) le animaba a seguir en su lucha .
Salieron desde el barrio de Matala (4) camino de la Avenida de Smara donde sin duda aparecería la comitiva de la ONU esa mañana. Nada más llegar a la avenida y cerca del hotel donde se alojaba la Minurso vio venir los coches blancos de las Naciones Unidas. Sacó de su pantalón la raída y descolorida bandera y la cogió con sus manos ondeándola por encima de su cabeza. Empezó a gritar con sus compañeros el grito de la independencia del Sahara: LABADIL LABADIL AN TAKRIR LMASIR.
No había pasado ni un minuto cuando ocurrió lo esperado: unos policías de paisano fueron a por Mohamed y empezaron a golpearle con saña. Eran 8 ó 10 los policías que le propinaron una terrible paliza. Mientras le golpeaban vio como también golpeaban con las porras a su amigo que iba a su lado vestido con darra (5).
 Yacía en el suelo mientras le seguían pataleando. Consiguió a duras penas levantarse y mientras lo hacía vio como un policía de paisano dando un salto, le iba a propinar una patada en la cara. En décimas de segundo miró al policía a los ojos fijamente como diciéndole:

 Golpéame fuerte, me causará dolor, pero no me harás daño.
La patada le impactó le la cara, le siguieron golpeando. Lo metieron a rastras en un coche de policía y lo sacaron de El Aaiún.
Tuvo que volver a su barrio andando y sangrando. Al llegar a Matala se encontró con sus amigos, se abrazaron y se saludaron al modo saharaui, preguntándose como había ido su misión. Estaban orgullosos. Al fondo veía a su madre acercarse corriendo gritando y haciendo zgarits. Se abrazó a ella y vio como su padre llegaba y le miraba siempre detrás de todos. No quería robar ni un segundo de protagonismo a su hijo. Se sentía tan orgulloso de él…
Esta historia no es real pero es posible que lo sea. Está inspirada en el vídeo grabado por Equipe Media y colgado en Youtube 




En el Sahara hay muchas personas como estos dos Mohamed. ¿Cuál de los dos te gustaría que fuese tu hijo?
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(1) No hay otra solución que la autodeterminación
(2) Grito expresión de orgullo que hacen las mujeres saharaui ante una gesta heroica o como muestra de admiración.
(3) Canción Fulanito. Autor Roberto del Pino “Fulanito de Tal” http://www.myspace.com/fulanitodetalblog
(4) Barrio de El Aaiún de población mayoritariamente saharaui.
(5) Vestimenta tradicional que visten los hombres del Sahara y Mauritania

lunes, 18 de marzo de 2013

Poesía: Sahara mío, te quiero

Dura es la vida.
Sol ardiente.
Sol deslumbrador,
sol inclemente.
 Esto es el Sahara.
Agua, ¿dónde estás?
espejismos, engaños,
solo espejismos.
Tierra sedienta.
Cielo duro de piedra turquesa,
cielo sordo a mis lamentos,
dame por lo menos una lágrima de lluvia.
El verde es solo un sueño,
ni un solo hilo de hierba,
ni el fresco reparo de una sombra.
Tierra se tú generosa,
dame una primavera,
 dame por lo menos una flor.
Tierra mía,
a pesar de los sufrimientos que me das,
yo te quiero.
Desierto mío te defiendo,
te defendí,
y te defenderé siempre.
No tienes sombra
y mis enemigos te violan.
No tienes dulces frutos
y los insaciables te invaden.
Tierra árida y herida.
Patria pobre y violada.
Sangre y sangre.
País de mis sueños
de mis pesadillas.
Prisión y tortura,
tus hijos en las manos del verdugo.
Patria pobre,
patria extremada,
te armaste.
Patria que no puedo besar
cuánto te deseo …
Sahara mío,
Yo te quiero
y te defiendo.
Te prometo,
te daré tu primavera.
Autor: MOHAMED SIDATI