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14 mar 2026

Guerra de Irán: La verdad empieza cuando alguien se juega su prestigio por decirla




La guerra contra Irán fue acompañada por comunicados de Israel y de Estados Unidos que justificaban la intervención bajo la idea de guerra preventiva.

Como dijo el cardenal secretario de Estado, sr. Parolin, en una entrevista a Vatican News «si se reconociera a los Estados el derecho a iniciar guerras preventivas según criterios propios y sin un marco jurídico supranacional que lo regule, el mundo entero correría el riesgo de verse envuelto en llamas». 

Es evidente el debilitamiento del derecho internacional. «La fuerza del derecho ha sido reemplazada por el derecho de la fuerza, con la convicción de que la paz solo puede surgir después de que el enemigo haya sido aniquilado.»

Desde esta perspectiva, rechazo esta guerra, y otras guerras no sólo las que me dicen que debo estar en contra. Días antes de la guerra injusta de Irán se produjo otro conflicto bélico entre Pakistán y Afganistán, pero claro como si no nos interesara no ha habido llamamientos a la movilización contra esa guerra. ¿Quizás tiene que ver con quien son los protagonistas? ¿Se obtiene más rédito electoral en una guerra alentada por EEUU e Israel o una guerra entre Pakistán y Afganistán? ¿Estamos contra las guerras o sólo contra las que nos meten por los ojos? Los muertos de una guerra creada por los líderes que los muertos no conocen, ¿son distintos dependiendo de los contendientes? Acaso el que muere en Kabul o Islamabab ¿es distinto al que muere en Teherán, Beirut o ....?

En el Sáhara se declaró la ruptura del alto el fuego en 2020 cuando Marruecos violó los acuerdos de paz. ¿Esa guerra ha levantado pasiones en nuestro país? ¿Por qué es silenciada y silenciosa? A ver si va a ser porque los que la protagonizan y apoyan con su silencio al régimen marroquí son cómplices y son de nuestra cuerda. ¿O acaso tenemos moral selectiva?

Al mismo tiempo, cuando muchas personas se pronuncian sobre conflictos armados, a menudo sustituyen su conciencia moral por el posicionamiento de la tribu política con la que simpatizan. Cuando un ciudadano no siente la necesidad de criticar o de tomar distancia, aunque sea ocasionalmente, de las posiciones del partido político al que vota o suele apoyar, aparece un problema.

Si ese ciudadano permanece siempre adherido a las posturas de su partido y nunca se siente incómodo ni experimenta la necesidad de hacer una objeción o de formular una crítica, incluso desde dentro, se evidencia una falta de capacidad crítica. Ese comportamiento suele revelar un apego a una ideología o a unas siglas políticas mayor que el compromiso con la verdad.

La verdad no pertenece ni a la derecha ni a la izquierda. Sin embargo, muchas personas prefieren pertenecer a un bando antes que buscarla. Seguir a un partido político puede resultar sencillo; seguir a la verdad exige más valentía y supone un compromiso mayor.

Ser un ciudadano completo, crero, implica valorar la verdad por encima de la comodidad de pertenecer a una tribu política. El pensamiento libre no pregunta primero qué dice mi partido, sino qué es verdad y qué es justo. Cuando la estrategia política pasa a dictar la moral, la conciencia queda anulada y sustituida por la disciplina partidista.

Si la posición moral de una persona cambia cada vez que cambia la postura del partido al que apoya, eso indica que no se está actuando desde principios firmes, sino desde una alineación con una ideología o con un liderazgo político.

La coherencia moral exige, creo,  juzgar cada guerra con los mismos principios, no según la conveniencia estratégica o la coincidencia coyuntural con un dirigente político. La conciencia no debería alinearse automáticamente con lo que diga un líder; requiere examinar, discernir y responder a lo que se considera verdadero.

Este conflicto está dejando al descubierto algo más amplio: hay quienes reflexionan y elaboran su propio juicio, y hay quienes repiten lo que dicta su bando. La reacción ante la guerra se convierte así en una prueba de si se actúa desde la conciencia moral o desde el simple seguimiento de una ideología.

De ahí la importancia de mantener la capacidad crítica. El valor de la verdad también se percibe cuando expresarla supone asumir un coste. Cuando alguien dice algo sabiendo que puede perder apoyo o popularidad, existe la posibilidad de que ese pronunciamiento esté realmente guiado por la conciencia y merece ser escuchado.

En cambio, cuando lo que se dice coincide siempre con lo que proporciona rédito o aplauso, aparece el riesgo de que no se estén defendiendo principios morales o éticos, sino una estrategia orientada a obtener reconocimiento, ventajas políticas o electorales.

Aunque no es frecuente, a veces ocurre que alguien expresa una postura sabiendo que le hará quedar mal entre los suyos. Cuando eso sucede, puede ser una señal de que esa persona está intentando ser fiel a lo que considera verdadero.

Si todos hablan bien de uno, puede existir el riesgo de estar actuando como los “falsos profetas”, priorizando la aprobación humana por encima de la verdad o de la justicia.

La búsqueda de popularidad puede ocultar, en ocasiones, una falta de compromiso con los valores que se dicen defender. Y esta guerra, más allá de sus consecuencias políticas o militares, está poniendo de manifiesto algo más profundo: está revelando quién reflexiona por sí mismo y quién simplemente repite lo que su propio bando le dicta.



28 nov 2025

50 años después, el Sáhara sigue esperando



El pasado 31 de octubre el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 2797 (2025) en la que prorrogó el mandato de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO) por un año. La resolución se aprobó con 11 votos a favor, 3 abstenciones y la ausencia en la votación de Argelia.

Días antes, los Estados Unidos, país responsable de redactar las resoluciones sobre la MINURSO, presentó un borrador que recogía la posición de dicho país sobre el Sáhara Occidental. La mayoría de los miembros del Consejo se opusieron firmemente a la propuesta norteamericana de resolución, alegando que el texto debía ser equilibrado y reflejar las posturas de ambas partes, esto es de Marruecos y del Frente POLISARIO.

El texto aprobado generó una ola de titulares y editoriales de los medios de comunicación que contenían muchos errores e imprecisiones, dando a entender que la ONU avalaba el plan de autonomía marroquí como base para la solución del conflicto del Sáhara.

El rey de Marruecos, nada más conocerse que se había aprobado la resolución, hizo un discurso cantando victoria celebrando lo que para él significaba el reconocimiento de la ONU a través de esta resolución de su soberanía sobre el territorio saharaui. Declaró el 31 de octubre como su nueva “Fiesta de la Unidad”.

Es posible que las celebraciones estuvieran relacionadas con el primer borrador presentado por Estados Unidos en lugar de basarse en el texto definitivo de la resolución 2797, aprobada por el Consejo de Seguridad. En consecuencia, las celebraciones y actos públicos organizados para presentar el resultado como una “gran victoria” se apoyaban en una interpretación distorsionada del verdadero contenido de la resolución.

En este contexto, conviene recordar que el Consejo de Seguridad no representa a la ONU, eso sólo lo hace la Asamblea General, donde tienen voz y voto todos los Estados miembros. El Consejo, además, no puede cambiar el estatus de Territorio no Autónomo del Sáhara Occidental.

Además, países como Dinamarca y Eslovenia, entre otros, han subrayado que su voto a favor de la resolución no supone el reconocimiento de la “soberanía marroquí” sobre el Sáhara Occidental y que el texto adoptado no puede interpretarse como una decisión sobre la cuestión de soberanía.

El documento presentado por Marruecos en 2007 en el Consejo de Seguridad titulado “Iniciativa marroquí para la negociación de un estatuto de autonomía de la región del Sáhara” (S/2007/206), son tres folios con 35 puntos que parte de una premisa incorrecta: que Marruecos posee la soberanía sobre el Sáhara Occidental y, por lo tanto, puede plantear una autonomía. Sin embargo, la soberanía corresponde al pueblo saharaui. Además, ignora que cualquier solución para el Sáhara debe ser previamente acordada y aceptada de manera mutua por ambas partes.

Cabe preguntarse qué están apoyando los países, entre ellos el nuestro, que apoyan el plan de autonomía. Recordar que en octubre del año pasado en una comparecencia ante el Consejo de Seguridad, el enviado personal del Secretario General para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, enfatizó que “ha llegado el momento de que Marruecos exponga y desarrolle en detalle su propuesta de autonomía”. Es decir, se está apoyando un plan del que se desconocen los detalles o lo que es peor, se ocultan. ¿Por qué el presidente Sánchez se niega a dar explicaciones en el Congreso sobre el cambio de postura y no explica en qué consiste su apoyo al plan marroquí?

El Consejo de Seguridad lo que sí hace es instar a las partes, Marruecos y el Frente POLISARIO, a negociar para conseguir una solución política que sea mutuamente aceptable a través de unas negociaciones que deberán llevarse a cabo sin condiciones previas. Y aquí se da la paradoja de que Marruecos ya ha afirmado en varias ocasiones y con rotundidad que nunca aceptará un referéndum de autodeterminación.

El Frente POLISARIO sin embargo opta por la opción de la independencia, pero aceptando el resultado que pudiera darse en el referéndum de autodeterminación.

¿Y cómo se puede avanzar hacia unas negociaciones verdaderamente genuinas y sin condiciones previas cuando Marruecos insiste en limitar cualquier diálogo exclusivamente a su propuesta de autonomía, presentándola ahora como condición reforzada por la reciente aprobación del Consejo? Esta postura, bloquea cualquier posibilidad real de un proceso negociador que contemple todas las opciones reconocidas por el derecho internacional, entre las que se encuentra, la celebración de un referéndum donde el pueblo saharaui pueda elegir entre más de una opción.

Tras la lectura de la resolución se puede afirmar que nada ha cambiado ya que la autonomía marroquí sigue siendo una propuesta, no una decisión. La autodeterminación saharaui sigue siendo un derecho inalienable y la MINURSO continúa con su mandato para el Referéndum del Sáhara Occidental durante un año más.

La inclusión en el texto del plan marroquí en la resolución, es un éxito diplomático de Marruecos porque ha conseguido trasladar falsamente que la ONU asume su plan. Por contra, se abre un escenario más complejo para Marruecos al obligarle a presentar un plan que podría desmontar su actual estructura estatal dado que su constitución no contempla ser un Estado con autonomías homologables por ejemplo a las de España.

Existe, en efecto, una realidad: el pueblo saharaui continúa esperando y ya son más de 50 años, que se respete el derecho internacional. Mientras, el Consejo de Seguridad vuelve a aprobar una vez más, año tras año, la misma resolución dando la sensación de que algo está cambiando.

Trae a la memoria lo ocurrido hace un año, cuando el Frente POLISARIO logró vencer a la todopoderosa Unión Europea. Fue entonces cuando el Tribunal de Justicia le dio la razón, declarando que el Sáhara Occidental, antigua provincia española, es un territorio distinto y separado de Marruecos.

Se ha intentado hacer  en pocos días lo que cincuenta años de ocupación, guerra y represión no habían conseguido: cerrar el expediente del Sáhara Occidental a favor de Marruecos en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Enrique Gómez es miembro de Um Draiga y autor del libro “Una mirada al Sáhara Occidental”

Artículo publicado en el Heraldo de Aragón el 28 de noviembre de 2025

27 nov 2025

Sobre Palestina

Me mojo. 

Sinceramente, creo que la única forma real de que algún día haya paz en esa región es que existan dos Estados de verdad: Israel y Palestina, cada uno con sus fronteras claras, seguras y reconocidas. No veo otra salida que no sea esa.

También pienso que Jerusalén no puede ser “propiedad” de nadie. Es una ciudad con un valor espiritual enorme para judíos, cristianos y musulmanes, y por eso debería tener un estatus especial, internacional, que garantice el acceso y el respeto a todos sus lugares sagrados. Usar Jerusalén como arma política siempre termina mal.

Otro punto para mí clave: el terrorismo es injustificable, venga de quien venga. Masacres como las del 7 de octubre de 2023 no tienen ninguna excusa posible. 

Al mismo tiempo, entiendo que Israel tiene derecho a defenderse, como cualquier país. Pero ese derecho tiene límites. No todo vale. Defenderse no es lo mismo que arrasar barrios enteros o castigar a toda una población. Eso no solo es inmoral, sino que también alimenta más sufrimiento y más odio.

Y, por encima de todo, creo que es urgente permitir la ayuda humanitaria sin trabas. No puede ser que un pueblo entero pague por los actos de unos pocos. La gente común, las familias, los niños… no deberían cargar con el peso de una guerra interminable.

21 ene 2025

Amigos del pueblo saharaui y periodista expulsados de los TTOO del Sáhara Occidental

 



Antonio, Sergio de CEAS-Sáhara y el periodista José Carmona del diario Público fueron expulsados el pasado domingo de Dajla, antigua Villa Cisneros, ciudad ocupada del Sáhara Occidental.

Iban a Dajla aprovechando que Ryanair inauguraba vuelos a esa ciudad saharaui desde España.

Cabría preguntarse por qué una empresa europea establece una ruta aérea con un territorio que no es Marruecos y en un territorio distinto de Marruecos con un control aeroportuario marroquí.

Las sentencias de octubre de 2024 deja claro que es el territorio del Sáhara Occidental.

Me parece bien que los dos amigos del pueblo saharaui hayan ido a los territorios ocupados. Su acción demuestra que Marruecos algo esconde. Si a estas personas españolas se les impide el derecho de reunión con ciudadanos saharauis dice muy poco de la potencia ocupante, o mejor dicho dice mucho de la potencia ocupante.

Antonio, Sergio y José ya están en España. Han conseguido lo que se pretendía que no es otra cosa que demostrar que en el Sáhara Occidental ocupado si consideras que Marruecos es la potencia ocupante tu vida corre peligro y que acciones como ésta solo es la punta del iceberg de lo que Marruecos somete a todo aquel que osa a reivindicar que concluya un proceso de autodeterminación que lleva abandonado desde 1976.

Ahora a seguir luchando y a redoblar esfuerzos y volcarse con los activistas que se quedan en los TTOO, los saharauis que sufren el acoso a diario se lo merecen.

1 nov 2024

Sáhara Occidental: Un Golpe Judicial a los Acuerdos UE-Marruecos

 



El pasado 4 de octubre, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea puso fin a un litigio de más de 12 años, emitiendo dos sentencias históricas que confirmaron la nulidad de los acuerdos entre la UE y Marruecos sobre los acuerdo de pesca y productos agrícolas. En esta decisión, el Tribunal desestimó de forma definitiva los recursos presentados por la Comisión Europea, el Consejo y varios países, liderados por España y Francia, que intentaban defender la validez de estos acuerdos.

 El argumento que esgrime el TJUE en las sentencias relativas a la pesca y los productos agrícolas es demoledor: ambos acuerdos violan el derecho a la libre determinación del pueblo saharaui y su soberanía sobre sus recursos. Lo que en el lenguaje coloquial quiere decir que la UE no puede negociar con Marruecos sobre los recursos de un territorio que no le pertenece ya que como dice la sentencia el Sáhara Occidental es un territorio distinto y separado de Marruecos.

 Y claro, si Marruecos no puede negociar sobre estos recursos naturales, ¿a quien atribuye la sentencia esa representatividad?. La sentencia afirma que la representatividad del pueblo saharaui y su legitimidad para actuar ante la Unión Europea corresponde al Frente POLISARIO.

 Lo que todo esto significa es que si España, Francia o la UE quieren importar tomates o pescar en las aguas del Sáhara Occidental deben hacerlo negociando con el representante legítimo del pueblo saharaui.

 Aún hay una tercera sentencia referente a la denuncia del sindicato agrícola francés “Confédération paysanne” contra dos ministerios galos, que indica que el etiquetado de los melones y tomates originarios del Sáhara Occidental deben mencionar este territorio y no Marruecos como país de origen y que este etiquetado, parecería que el Tribunal se anticipa a lo que puede pasar, no debe ser engañoso y debe indicar claramente el Sáhara Occidental como su país de origen.

 En España las organizaciones agrícolas han bendecido las sentencias pues son beneficiosas para el campo español además de hacer justicia a sus legítimos dueños. Recordar que desde julio de 2023, desde que finalizara el acuerdo de pesca, ningún barco de la UE ha podido faenar en aguas saharauis.

 Un gabinete jurídico pequeño, pero con la fuerza que da la verdad, que representa al Frente POLISARIO y al pueblo saharaui, ha logrado vencer a Francia, España, la Comisión Europea, al Consejo, y a los países que apoyaron el recurso. En su reciente fallo, el Tribunal ha hecho prevalecer la justicia sobre los intereses de los más poderosos.

 Nadie cuestiona que las relaciones de España y la UE con Marruecos deben ser sólidas; sin embargo, deben fundamentarse en el respeto al Derecho Internacional y en el reconocimiento del derecho del pueblo saharaui a decidir su propio futuro.

Estas sentencias dinamitan cualquier intento de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental ya que eso significaría actuar en contra del derecho comunitario, que ha dicho claramente que esto no es lícito.

 Frente a la conducta irresponsable de algunos países europeos, como Francia y España, que actuaron de manera unilateral en un intento por modificar la jurídica del territorio, las decisiones del Tribunal han reafirmado que la cuestión del Sáhara Occidental es un asunto de descolonización. Además, la única solución posible, por difícil que parezca, es respetar el derecho del pueblo saharaui a decidir su propio futuro y alcanzar su independencia.

 No hace falta ser experto para ver que el cambio de postura del presidente Sánchez sobre el Sáhara Occidental—apoyando una autonomía dentro de Marruecos como la opción "más" creíble—ha sido claramente desacreditado por el Tribunal de Justicia de la UE. Como potencia administradora de iure, España tiene la responsabilidad ineludible de contribuir a una solución justa y definitiva a este conflicto que lleva décadas sin resolverse formando parte de la solución y no siendo parte del problema.

 Enrique Gómez es miembro de Um Draiga y autor del libro “Una mirada al Sáhara Occidental”

Publicado en el Heraldo de Aragón el 1 de noviembre de 2024



6 oct 2024

Saharauis en Barajas

 


Desde hace semanas se encuentran en el aeropuerto de Barajas decenas de saharauis en demanda de asilo político. La cantidad de personas que lo solicitan es imprecisa porque sólo se conoce por los contactos que estas personas hacen con el exterior aunque se sabe que en las dependencias de Barajas hay más de 30 activistas saharauis perseguidos por Marruecos. Se ha prohibido el acceso a la zona del aeropuerto donde se encuentran estas personas, algunas de ellas en huelga de hambre, incluso a diputados y diputadas del Congreso español.

Estas personas no vienen de Marruecos si no que vienen del Sáhara Occidental, antes Sáhara español, la que fuera provincia española hasta la salida de España del territorio en 1976. Se trata pues, como dicen las Naciones Unidas de un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Es por eso por lo que estas personas no son marroquíes sino que son saharauis que buscan protección porque muchos de ellos y sus familias sufren acoso por su activismo en favor de la independencia del Sáhara Occidental a través de la celebración de un referéndum de autodeterminación que se le niega, donde puedan elegir que quieren ser como pueblo. Llevan así esperando desde 1976.

El Ministerio del interior ha ordenado varias órdenes de deportación de algunas de estas personas donde les espera un futuro incierto. Ha lanzado incluso un argumentario a la prensa para que dejen de hablar de deportaciones. Hasta su socio en el Gobierno de coalición ha utilizado este término para describir la actuación del Ejecutivo. El que sean originarias de un territorio no autónomo no es un tema menor; el ministro lo sabe y además lo sabe muy bien. Tanto es así que advirtió en el auto 40/2014 redactado como juez de la Audiencia Nacional que "España sigue siendo la Potencia Administradora del Territorio" y tiene la obligación de "dar protección, incluso jurisdiccional, a sus ciudadanos contra todo abuso".

La mayoría de estas peticiones de protección internacional, concluyen en denegaciones sistemáticas del derecho de asilo que les asiste, en concordancia con las obligaciones internacionales que en esta materia tiene el Estado español. Es así por ejemplo el Art. 73 de la Carta de la ONU donde le impone, como potencia administradora del territorio que es, el deber de proteger al pueblo saharaui. Conculca también la Convención Ginebra sobre lo que respecta a personas perseguidas por sus ideas e inclusive también contraviene el Acuerdo España-Marruecos en materia devolución ya que como se ha citado esas personas ni son marroquíes ni proceden de ese país.

La situación es tan escandalosa que hasta Juezas y Jueces para la Democracia (JJpD) y la Unión Progresista de Fiscales (UPF) se han manifestado en sendos comunicados contra la expulsión de estos activistas saharauis afirmando que los saharauis en los territorios ocupados por Marruecos, especialmente los activistas que defienden los derechos humanos, sufren constantes y graves violaciones a sus derechos. Informes de organismos internacionales como el Comité Contra la Tortura de la ONU y el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias han confirmado estos abusos.

Sólo recordar que el Parlamento Europeo condenó en 2021 la utilización de menores por parte de Marruecos en la crisis diplomática de Ceuta cuando fomentó el cruce irregular de miles de personas, dando órdenes directas a sus guardas de fronteras para que no actuasen. Cuando en materia de Derechos Humanos se menciona a Marruecos como se dice coloquialmente “poca broma”.

Se debe exigir al Estado español que respete y garantice el principio de no devolución, asegurando que ninguna persona sea regresada a un territorio donde su vida o su libertad, y la de su familia, corren peligro.

Todo esto tiene que ver con la situación actual del Sáhara Occidental, donde sigue sin completarse el proceso de descolonización. Esto trae consecuencias para la población civil por la ocupación y colonización que todavía persisten, sin que se respete su derecho a decidir por sí mismos, algo fundamental en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Internacional de Derechos Humanos.

Por no hablar que todo esto obedece al cambio de postura aún sin explicar del Gobierno español con respecto al Sáhara Occidental, que sin duda tiene que ver con el espionaje realizado por Marruecos a los móviles de varios miembros de nuestro gobierno y de cuyo contenido quizás, ojalá, algún día nos enteremos. Y así definitivamente sepamos lo que le debe nuestro Gobierno a Marruecos.

Enrique Gómez es miembro de Um Draiga y autor del libro “Una mirada al Sáhara Occidental”.