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21 ago 2008

Mi suerte

El otro día acudí a un fantástico concierto de Perrozompopo y de Fulanito de Tal en la Sala Joaquín Roncal de Zaragoza.

Perrozompopo es un cantautor nicaragüense de tremendo éxito en su país. Cuanto más lo escucho, más me gusta. Además es amigo de muchos amigos míos y me consta que es una persona que vive la vida , sus consecuencias y avatares a flor de piel.

Fulanito de Tal, es un proyecto musical que intenta agrupar a músicos de aquí y de allá como le gusta decir al bueno de Pino .

Fue un concierto de dos formaciones fundidas en una.

Ninguna letra de sus canciones está hecha al azar. Todas tienen un sentido. Incluso las que adaptan de otros autores tiene su porqué. Sin duda afortunadamente una rara habis en el espacio musical actual.

Fui al concierto con mi hijo Juan. Nos había invitado Eduardo de Ideay Promotores.

Perrozompopo cantó una canción que mientras la escuchaba me retrotrajo a un sueño que tuve hace meses y que quizás vino a mi mente por conocer a tantas personas, valientes personas, que han dejado su país para poder progresar más o simplemente porque les ha dado la gana.

La canción se llama “Quiero que sepas” y habla de la emigración y sus consecuencias. Bueno, mejor se explica como lo dice él:


“Quiero contarte la dura historia
De lo que pasa cuando vas de norte a sur
Cuando en el bosque salen los lobos
Y como un niño herido queda el alma en soledad” 
 
   

Agosto de 2008    

Quiero que sepas - Perrozompopo
Quiero que sepas cuanto es que pasa
Cuanto es que duele ver caerse mi ciudad
También decirte que también pierdo
La cabeza y no pienso en nada más.
Quiero contarte la dura historia
De lo que pasa cuando vas de norte a sur
Cuando en el bosque salen los lobos
Y como un niño herido queda el alma en soledad
Talvez dormía, talvez robaba,
Talvez cansado de su barrio marginal
También nos dijo que también muere
En el intento de encontrarse en libertad,
Cruza fronteras de norte a sur,
Cruza fronteras de norte a sur,
Cruza fronteras de norte a sur,
Cruza fronteras de norte a sur
Probablemente ya no te importa
Cuanto se diga al final de esta canción
De todas formas quiero que sepas
Cuanto es que duele ver caerse mi ciudad.
Cuando en el bosque salen los lobos
Y como un niño herido queda el alma en soledad
Talvez dormía, talvez robaba,
Talvez cansado de su barrio marginal
También nos dijo que también muere
En el intento de encontrarse en libertad,
Cruza fronteras de norte a sur,
Cruza fronteras de norte a sur,
Cruza fronteras de norte a sur,
Cruza fronteras de norte a sur


























21 mar 2008

Cas Cas

Mi amigo, tenía como apodo el utensilio que se utiliza en el Sahara para hacer el Cus-Cus, comida tradicional saharaui. Algo así como la paella valenciana o el Rosbif inglés: Le llamaban Mohamed Cas Cas.

La primera vez que oí hablar de él fue cuando la organización en la que ejercía de voluntario, el MPDL, trajo por primera vez niños saharauis a Zaragoza. Se recibió una llamada en la sede de un saharaui que se brindaba a ayudarnos para lo que necesitáramos en el quehacer diario con estos niños.

Además, esa llamada se produjo desde Ejea de los Caballeros, lugar donde yo trabajaba en aquella época. Ejea es un pueblo de unos dicisiete mil habitantes y situada a unos 70 kilómetros de Zaragoza. Ese primer año fueron 19 los niños que llegaron a Zaragoza. No hicimos caso a su ofrecimiento. No creo que fuera por desprecio, sencillamente no sabíamos por donde nos daba el aire con el tema de los niños saharauis. Además coincide que ese primer año tuvimos a Mouloud, un muy buen monitor saharaui en el Proyecto vacaciones en Paz, consistente en traer niños saharauis a pasar el verano con familias españolas.
Este proyecto se desarrolla todos los veranos desde la ocupación del Sahara en 1975.

Esto hizo, creo, que la ayuda de Mohamed Cas Cas, no fuera necesaria. Se fueron los niños saharauis, pasó el verano y el ofrecimiento se volvió a repetir. En este caso ya no era para ayudar con los niños saharauis sino para ayudar con todo lo que tuviera que ver con el Sahara Occidental. Así fue como por fin quedé con él en Ejea aprovechando, lo recuerdo perfectamente, una tarde en la que solía haber poco trabajo de lo mío que era el mantenimiento en un central telefónica. Nos encontramos en mis oficinas. Yo estaba solo. Me contó cómo había llegado a Ejea y lo que le sorprendía que la gente no supiera nada del Sahara Occidental. También me comentó que llevaba tiempo ofreciéndose a colaborar con Amigos del Pueblo Saharaui y que ninguna asociación había aceptado su ofrecimiento.

Vino a España a progresar. Tenía a su hijo mediano Abderraman celiaco con una familia de acogida en Andalucía. Él podía hablar con él en español ya que había olvidado prácticamente el hassania, dialecto del árabe que hablan los saharauis, pero no así su madre desde los campamentos de refugiados porque desconocía el idioma.

Saltaron las alarmas, vieron que la comunicación con su hijo era imposible y decidió reagrupar a su familia en España. Este gesto sin duda era muy de Cas Cas: La familia era lo primero.

Vivía con Alí y con el Dioni, Mohamed Duehy. El Dioni, es un apodo que recibía este saharaui grande como un armario, por el extraordinario parecido con el famoso delincuente asaltador de blindados y cuya aventura y captura causó furor en la España de los 90.

El caso es que como decía, vivía en Ejea con el Dioni y el apartida Alí. Más tarde llegaría a España Saba con sus otros dos hijos Brahim y Mahfud. Ambos Mohamed, Cas Cas y el Dioni, eran militares del Ejército del Frente Polisario. Supe a los meses,  que no eran unos militares cualquiera, sino que gozaban de mucho prestigio en el pueblo saharaui tanto por su valor como por su entrega a su causa .

Pasaron los meses y nos fuimos conociendo mejor. Compartí con él muchas tardes de té. Creo que llegamos a ser amigos. Alguna vez íbamos a Ejea a comer los domingos junto con su familia: Saba, su mujer, Abderramán, Brahim y Mahfud el más pequeño. Otros días vinieron ellos a mi casa en Zaragoza.

Él, me contaba que era desactivador de minas del ejército .Tras la invasión marroquí del Sahara en la famosa marcha verde, él no pudo huir con el POLISARIO y se quedó bajo la ocupación marroquí junto con gran parte de su familia. Pasado un tiempo logró escapar dirección Paris y allí se juntó con otros saharauis cuyo destino era ir a Tinduf (donde están los campamentos de refugiados saharauis en el suroeste de Argelia) e incorporarse a las filas del ejército para luchar con las armas contra Marruecos. Al llegar a Tinduf, en vez de mandarlo a la guerra lo mandaron a la ex – Yugoslavia a formarse como desactivador de explosivos. Esa decisión de su ejército le desconcertó pues el lo que quería era irse al frente a luchar por su país. No quería periodos formativos, máxime cuando a otros compañeros les mandaban inmediatamente al frente. Me enseñó vídeos donde él enseñaba a otros militares el muro marroquí y como adentrarse en él desactivando minas y como coger prisioneros de guerra.

Yo le pedía que se recreara contándome historias no tanto bélicas como de su día a día. Me atraía como una persona es capaz de llegar a París y encontrarse con otros saharauis y como todos ellos tomaban la decisión de incorporarse a la guerra. Como era un día en la guerra. Me daba pavor o mejor dicho miedo el hecho ya de vivirla en la retaguardia. Yo dudo que fuera algún día a la guerra por mí país. Este comentario le hacía sonreir y me decía que sí, que si te las ves como se las vieron ellos seguro que lo haría.

A Cas Cas, le parecía extraño mi interés por esos temas. Es la parte de la historia que más me atrae: digamos las historias de la historia. Siempre acabábamos igual nuestras charlas.

Yo siempre le decía: - Mohamed, debes escribir tu historia. No es sólo tuya. No seas egoísta.

Un día, preocupado, quedó conmigo. El Frente Polisario amenazó con intervenir militarmente ante el paso del Paris-Dakar por el Sahara Occidental. Vino a decirme si yo tenía noticias. Estaba esperando una llamada y si ésta se producía lo dejaba todo y se incorporaba a filas. Le pregunté que pasaría con su familia y el me dijo que estaba todo previsto y que hiciera por ayudarles. Me emocionó ese gesto de amistad.

Al final, no sé si afortunadamente, no intervino el Polisario en el rally ante su paso ilegal por el territorio del Sahara Occidental. Más saharauis pensaban que era una buena oportunidad para tensar el proceso mal llamado de paz y muchos como Mohamed, estaban dispuestos a volver a las armas. Sé que muchos acudieron desde el sur de Mauritania a las regiones militares más cercanas dispuestos a retomar las armas en cuanto se lo ordenaran.

Con el tiempo supe que la historia del pueblo saharaui está llena de personajes como Mohamed Cas Cas. Personajes valientes y modestos que pasarán a la historia precisamente por no contarla y que su recuerdo quedará sólo entre los que les conocieron.

Su vida transcurrió con normalidad, sus hijos crecían, su mujer trabajaba, él progresaba. Se mudaron a Huesca donde montó una carnicería musulmana y un locutorio con otro familiar. Le iba realmente bien. Ayudaba a los amigos del Pueblo Saharaui de Huesca y a todo aquel saharaui que pasaba por su casa. Siempre que iba a su casa, había saharauis pasando unos días con su familia.

El caso es que me atraía ese hombre. Me atraía su bonhomía, su entereza, su sonrisa, sus silencios al escuchar mis tonterías de un recién aterrizado en el conflicto del Sahara.

Mohamed murió como nunca nadie pensó que podría morir. Murió por un rayo. Fue a comprar harina para su tienda y allí le sorprendió el fatal accidente. Compartí con muchos saharauis y con su mujer momentos (nunca demasiados) en el hospital hasta que se produjo su muerte.

Saba estaba embarazada de una niña. Hablaba ella con Abderramán y Brahim, sus cabreados hijos, de que su padre era un ejemplo y que podían sentirse orgullosos de él.

Me pena no haber estado en su funeral. No me dejaron ir. La religión tiene esas cosas. Seguro que él como buen religioso me lo hubiera explicado y hubiera intentado convencerme pero yo a día de hoy sigo sin comprender como no puedo asistir a un funeral de un amigo por el hecho de que éste fuera musulmán.

No lo comprendo. Mohamed descansa en su Sahara aunque éste aún no sea libre.

Claouey, agosto de 2008

4 sept 2007

Cuentos de la Alhambra

Llevaba tiempo oyendo hablar de los relatos cortos. Es un género literario que yo no conocía mucho pero del que había oído hablar bastante a una compañera de trabajo.

Luego leía las lecturas recomendadas de la web de Um Draiga y veía como los autores saharauis acercaban la realidad de su pueblo a modo de relato corto. Y me encantó.

El hecho de leer historias cortas (ficción o no) me agrada sobre todo, porque no me ocupa mucho tiempo de concentración. Uno ya no está para según que trotes.

Intenté buscar libros pero nunca me lanzaba y un día que fui a visitar a un cliente de lo más borde. Al terminar la visita me propuse pasear por Zaragoza a la búsqueda de una librería donde encontrar lo que buscaba.

No sé si deseaba buscar la librería o evadirme del trabajo. A veces, confieso, cuando estoy muy mal me voy a las Carmelitas de la Puerta de El Carmen y allí me siento y sólo miro, huelo y escucho. Oye, es como que me da un subidón de lo más barato.

A lo que iba, paseaba cerca del parque grande cuando descubrí la "Cafetería Librería Cuentos Cortos".

¿A qué es alucinante?

Entré, se respiraba cultura y le dije a la librera lo que buscaba y que me dejaba asesorar. Me recomendó el libro “Cuentos de la Alhambra”. Me dio una versión antiquísima del libro (esa librería también se dedica a la compraventa de libros) y me dijo:

- Cuida este libro, es una joya.

Además de ese libro me compré el Apócrifo del clavel y la espina de Luis Mateo Díez.

Te recomiendo la lectura del libro Cuentos de la Alhambra (1832) de Washington Irving. Narra a modo de relato cortos sus aventuras como visitante e inquilino de la Alambra, historias y leyendas de sus habitantes (Si no la has visitado, esta es una forma muy bonita de conocerla).

También, entre otros profundiza en la figura del famoso Boabdil que seguro que conoces:

“Aquí también fue donde su aflicción se acrecentó con las reconvenciones de su madre Ayxa, que tantas veces le animó en los momentos del peligro, y que en vano quiso inculcarle su firmeza de ánimo. «Llora -le dijo- como mujer el reino que no has sabido defender como hombre.» Frase que participaba más del orgullo de princesa que de la ternura de madre.”


Es sobresaliente el libro. He querido profundizar en el autor y esta obra y fíjate que he encontrado un sitio donde puedes leer los relatos de forma gratuita en internet y quería compartirlo contigo, por si quieres leerlos sin prisas y a tu ritmo.

Si quieres saber más del autor pincha aquí

http://es.wikipedia.org/wiki/Washington_Irving

Si quieres leer el libro pincha aquí


http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/90251735431269485732457/index.htm

A disfrutar.

Ah y no lo olvides, si te gusta pásalo

29 ago 2007

¿Tienes el 46? .........¡Te lo cambio!

Juan, mi hijo, ha empezado a coleccionar cromos de la liga de fútbol de la presente temporada.

Le he preguntado cuantos tiene, cuantos le faltan y de los que tiene, cuantos están repetidos.

El acertijo era para hacer matemáticas de forma menos académica y mas amena.
Tiene 8 años. Me ha comentado que no todos los cromos repetidos valen lo mismo.

Es decir, los que escasean se cambian a un cambio superior a 1 x 1.
Por ejemplo Ronaldinho x 5 cualquiera. ¡Madre mía!, esto es el libre mercado puro y duro.

La ley de la oferta y la demanda.

El ejemplo del comunista que estaba dispuesto a colectivizar todo excepto su bicicleta y la lección de mi hijo me hace pensar que el hombre es un liberal en potencia, para bien. 

Aún hay esperanza. Seguro

 29 Agosto 2007

30 jun 2007

Un pañuelo por favor

El otro día fui a ver a los Distrito 14a la sala Clamoresen Madrid; un concierto digamos íntimo.

Al día siguiente me tocó madrugar y mucho para pillar el tren rumbo de nuevo a Zaragoza. Llegué destrozado al tren con la única esperanza de poder echar una cabezadita en ese corto recorrido. Llegué con unos minutos de adelanto. Me tocó el asiento "A" que quiere decir que vas en fila de a uno sin nadie a tu lado.

Pensé: ¡de maravilla, nadie me molestará!. Sólo tenía una preocupación: no roncar. Estaba destrozado y me decía ¡a que le doy el viaje a alguien con mis ronquidos!

Sólo un inciso: solamente ronco cuando estoy muy cansado o bebo más de la cuenta. Sólo se daba una condición, la primera.

 Pues bien, pedí los cascos, me puse música clásica y pasó lo que no pensaba nunca que podía pasar.
Un señor, pinta de ejecutivillo resfriado se subía los mocos con una profusión espantosa. Tecleaba su ordenador como un cosaco, así que mientras machacaba las teclas y se subía sus mocos me jodía el viaje. Llegué a mirarle de forma descarada y hasta dije una vez girándome a él esa expresión aragonesa ¡chicoooooooo!. Nada el tipo no se sonaba ni a la de tres,no debía tener pañuelo.

Más tarde empezaron a sonar los móviles de los pasajeros:
- Estoy en el Ave, si se me va la cobertura es por los túneles,
- Claro, una hora y media ¡que pasada! y demás oseas.

Todo el mundo hablando en voz alta y yo cagándome en los muertos del de el resfriado. Ya nadie respeta el sueño de los justos.

Cómo se echa de menos la época en que el hombre llevaba siempre un pañuelo de tela consigo.

¡Volverán las oscuras golondrinas!

30 Junio 2007

1 may 2007

Alí, ministro de economía

Hoy he pasado un 1º de mayo de lo más festivo.

He estado en casa de la familia de Jesús Antoñanzas, con Pino, Karel, María, Eduardo, Gabi, Flores, mi familia y Alí.

A Alí lo conocí hace unos meses de refilón. Ya sabía de él por Jesús.

Lo conoció en Mauritania donde realizaba un trabajo sobre la inmigración. Alí ayudó a Jesús y éste ayudó a Alí al llegar a España (¿hay algo más sencillo?)

Hoy he podido conversar con él en su más que decente castellano (sólo lleva 7 meses en España); Lleva su libro de Francés en el bolsillo de su pantalón; se nota que es un tipo con ganas, muchas ganas de aprender. Me contaba que intentó venir dos veces a España en cayuco. ¡Que valiente! Que grande tiene que ser la necesidad para atreverse a tamaña aventura.

Esta persona y las que como él se la juega para llevar una vida como la que llevo yo, sólo me producen un tremendo respeto.  Siempre he dicho que si yo fuera empresario a estos valientes seguro que los contrataba.

Intento transmitir a mis hijos que el lugar de nacimiento de una persona es un mero accidente. No se debe juzgar a nadie por su lugar de procedencia. Maldigo al que considera ilegales a los seres humanos.

  
1 Mayo 2007