El pasado 4 de octubre, el
Tribunal de Justicia de la Unión Europea puso fin a un litigio de más de 12
años, emitiendo dos sentencias históricas que confirmaron la nulidad de los
acuerdos entre la UE y Marruecos sobre los acuerdo de pesca y productos agrícolas.
En esta decisión, el Tribunal desestimó de forma definitiva los recursos
presentados por la Comisión Europea, el Consejo y varios países, liderados por
España y Francia, que intentaban defender la validez de estos acuerdos.
El argumento que esgrime el
TJUE en las sentencias relativas a la pesca y los productos agrícolas es
demoledor: ambos acuerdos violan el derecho a la libre determinación del pueblo
saharaui y su soberanía sobre sus recursos. Lo que en el lenguaje coloquial
quiere decir que la UE no puede negociar con Marruecos sobre los recursos de un
territorio que no le pertenece ya que como dice la sentencia el Sáhara
Occidental es un territorio distinto y separado de Marruecos.
Y claro, si Marruecos no
puede negociar sobre estos recursos naturales, ¿a quien atribuye la sentencia
esa representatividad?. La sentencia afirma que la representatividad del pueblo
saharaui y su legitimidad para actuar ante la Unión Europea corresponde al
Frente POLISARIO.
Lo que todo esto significa
es que si España, Francia o la UE quieren importar tomates o pescar en las
aguas del Sáhara Occidental deben hacerlo negociando con el representante
legítimo del pueblo saharaui.
Aún hay una tercera
sentencia referente a la denuncia del sindicato agrícola francés “Confédération
paysanne” contra dos ministerios galos, que indica que el etiquetado de los
melones y tomates originarios del Sáhara Occidental deben mencionar este
territorio y no Marruecos como país de origen y que este etiquetado, parecería
que el Tribunal se anticipa a lo que puede pasar, no debe ser engañoso y debe
indicar claramente el Sáhara Occidental como su país de origen.
En España las
organizaciones agrícolas han bendecido las sentencias pues son beneficiosas
para el campo español además de hacer justicia a sus legítimos dueños. Recordar
que desde julio de 2023, desde que finalizara el acuerdo de pesca, ningún barco
de la UE ha podido faenar en aguas saharauis.
Un gabinete jurídico
pequeño, pero con la fuerza que da la verdad, que representa al Frente POLISARIO
y al pueblo saharaui, ha logrado vencer a Francia, España, la Comisión Europea,
al Consejo, y a los países que apoyaron el recurso. En su reciente fallo, el
Tribunal ha hecho prevalecer la justicia sobre los intereses de los más
poderosos.
Nadie cuestiona que las
relaciones de España y la UE con Marruecos deben ser sólidas; sin embargo,
deben fundamentarse en el respeto al Derecho Internacional y en el
reconocimiento del derecho del pueblo saharaui a decidir su propio futuro.
Estas sentencias dinamitan
cualquier intento de reconocer la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara
Occidental ya que eso significaría actuar en contra del derecho comunitario,
que ha dicho claramente que esto no es lícito.
Frente a la conducta
irresponsable de algunos países europeos, como Francia y España, que actuaron
de manera unilateral en un intento por modificar la jurídica del territorio,
las decisiones del Tribunal han reafirmado que la cuestión del Sáhara
Occidental es un asunto de descolonización. Además, la única solución posible,
por difícil que parezca, es respetar el derecho del pueblo saharaui a decidir
su propio futuro y alcanzar su independencia.
No hace falta ser experto
para ver que el cambio de postura del presidente Sánchez sobre el Sáhara
Occidental—apoyando una autonomía dentro de Marruecos como la opción
"más" creíble—ha sido claramente desacreditado por el Tribunal de
Justicia de la UE. Como potencia administradora de iure, España tiene la
responsabilidad ineludible de contribuir a una solución justa y definitiva a
este conflicto que lleva décadas sin resolverse formando parte de la solución y
no siendo parte del problema.
Enrique Gómez es
miembro de Um Draiga y autor del libro “Una mirada al Sáhara Occidental”
Publicado en el Heraldo de Aragón el 1 de noviembre de 2024