martes, 1 de mayo de 2007

Alí, ministro de economía

Hoy he pasado un 1º de mayo de lo más festivo.

He estado en casa de la familia de Jesús Antoñanzas, con Pino, Karel, María, Eduardo, Gabi, Flores, mi familia y Alí.

A Alí lo conocí hace unos meses de refilón. Ya sabía de él por Jesús.

Lo conoció en Mauritania donde realizaba un trabajo sobre la inmigración. Alí ayudó a Jesús y éste ayudó a Alí al llegar a España (¿hay algo más sencillo?)

Hoy he podido conversar con él en su más que decente castellano (sólo lleva 7 meses en España); Lleva su libro de Francés en el bolsillo de su pantalón; se nota que es un tipo con ganas, muchas ganas de aprender. Me contaba que intentó venir dos veces a España en cayuco. ¡Que valiente! Que grande tiene que ser la necesidad para atreverse a tamaña aventura.

Esta persona y las que como él se la juega para llevar una vida como la que llevo yo, sólo me producen un tremendo respeto.  Siempre he dicho que si yo fuera empresario a estos valientes seguro que los contrataba.

Intento transmitir a mis hijos que el lugar de nacimiento de una persona es un mero accidente. No se debe juzgar a nadie por su lugar de procedencia. Maldigo al que considera ilegales a los seres humanos.

  
1 Mayo 2007