martes, 4 de septiembre de 2007

Cuentos de la Alhambra



Llevaba tiempo oyendo hablar de los relatos cortos. Es un género literario que yo no conocía mucho pero del que había oído hablar bastante a una compañera de trabajo.

Luego leía las lecturas recomendadas de la web de Um Draiga y veía como los autores saharauis acercaban la realidad de su pueblo a modo de relato corto. Y me encantó.

El hecho de leer historias cortas (ficción o no) me agrada sobre todo, porque no me ocupa mucho tiempo de concentración. Uno ya no está para según que trotes.

Intenté buscar libros pero nunca me lanzaba y un día que fui a visitar a un cliente de lo más borde. Al terminar la visita me propuse pasear por Zaragoza a la búsqueda de una librería donde encontrar lo que buscaba.

No sé si deseaba buscar la librería o evadirme del trabajo. A veces, confieso, cuando estoy muy mal me voy a las Carmelitas de la Puerta de El Carmen y allí me siento y sólo miro, huelo y escucho. Oye, es como que me da un subidón de lo más barato.

A lo que iba, paseaba cerca del parque grande cuando descubrí la Cafetería Librería Cuentos Cortos. ( http://www.elanuario.net/cuentos-cortos_id47757-ip0.html) 

¿A qué es alucinante? 

Entré, se respiraba cultura y le dije a la librera lo que buscaba y que me dejaba asesorar. Me recomendó el libro “Cuentos de la Alhambra”. Me dio una versión antiquísima del libro (esa librería también se dedica a la compraventa de libros) y me dijo: 

- Cuida este libro, es una joya.

Además de ese libro me compré el Apócrifo del clavel y la espina de Luis Mateo Díez.

Te recomiendo la lectura del libro Cuentos de la Alhambra (1832) de Washington Irving. Narra a modo de relato cortos sus aventuras como visitante e inquilino de la Alambra, historias y leyendas de sus habitantes (Si no la has visitado, esta es una forma muy bonita de conocerla).

También, entre otros profundiza en la figura del famoso Boabdil que seguro que conoces:

“Aquí también fue donde su aflicción se acrecentó con las reconvenciones de su madre Ayxa, que tantas veces le animó en los momentos del peligro, y que en vano quiso inculcarle su firmeza de ánimo. «Llora -le dijo- como mujer el reino que no has sabido defender como hombre.» Frase que participaba más del orgullo de princesa que de la ternura de madre.”

Es sobresaliente el libro. He querido profundizar en el autor y esta obra y fíjate que he encontrado un sitio donde puedes leer los relatos de forma gratuita en internet y quería compartirlo contigo, por si quieres leerlos sin prisas y a tu ritmo.

Si quieres saber más del autor pincha aquí

http://es.wikipedia.org/wiki/Washington_Irving

Si quieres leer el libro pincha aquí

http://bib.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/90251735431269485732457/index.htm

A disfrutar. 

Ah y no lo olvides, si te gusta pásalo

No hay comentarios:

Publicar un comentario